LA CIUDAD VIVA. Okohaus, los límites de la participación.

Publicado: 26 enero, 2013 en Artículos

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Caminando por el límite sur del parque berlinés de Tiegarten, en una zona cercana a la Galería Nacional de Mies Van Der Rohe y el distrito diplomático de la ciudad, escondido entre la abundante vegetación  que lo rodea, nos encontramos con el proyecto Okohaus (Eco-viviendas),un caso paradigmático -a la vez que desconocido- de participación del usuario y construcción abierta en el campo de la vivienda colectiva. Este complejo residencial alberga un total de dieciocho viviendas y fue llevado a cabo por Frei Otto y Herman Kendell en 1988  con ocasión de la exposición IBA (Internationale Bau Ausstellung).

El tema de la vivienda fue el eje estructurador de esta exposición internacional de arquitectura realizada entre 1976 y 1987, que puede entenderse, principalmente, como una operación urbanística que compaginó la  construcción nueva con la renovación urbana, ambos tipos de intervención gestionados por empresas independientes aunque coordinadas con la premisa de   revalorizar las partes  centrales más deterioradas de la ciudad, tratando de atraer habitantes  a estas zonas. En definitiva,  se buscaba unificar el Berlín fragmentado de la postguerra, llevando a cabo un proceso de recalificación de la ciudad, mediante diversos proyectos que se plantearon como operaciones de reciclaje y acupuntura urbana, con el objetivo de consolidar las estructuras sociales existentes.

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Una de estas actuaciones de regeneración fue el complejo Okohaus, emplazado en un  privilegiado pero por entonces abandonado solar, que con esta intervención fue recuperado. Entre los objetivos fundamentales de Okohaus, en sintonía con los postulados del IBA,  estaba el  de introducir la figura participativa de los futuros residentes en el proceso de producción de la vivienda. Del mismo modo, el proyecto se entendió como una oportunidad para plantear nuevos modos de habitar en un contexto urbano de alta densidad, con una especial preocupación por generar una construcción ecológica y sostenible.

Frei Otto co-autor del proyecto explica en una reciente entrevista en relación a este doble objetivo:

Soy una persona apasionada  en relación a la vivienda individual. Al igual que Frank Lloyd Wright siempre he estado fascinado por el placer de construir para uno mismo. ¿Como puede el ser humano alojarse a si mismo?. Esta fue mi inquietud principal. ¿ Cómo seria esto posible en el caso concreto de Berlín, que por aquel entonces no tenia ninguna posibilidad de expansión?, ¿puede lograrse la misma calidad [que en una vivienda aislada] en un contexto urbano de alta densidad?1

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Diseño y construcción. Estructuras de Soporte.

El complejo está formado por tres volúmenes independientes, que fueron situados con atención a las orientaciones y conservando la naturaleza existente en el solar. Los arquitectos del proyecto, consideraron que la única forma de conseguir un proceso de vivienda sostenible era involucrar al futuro habitante en la toma de decisiones del mismo. Para ello se levantaron tres estructuras independientes compuestas por forjados de hormigón reforzado con una altura de 12 metros libres que permiten acomodar cinco alturas. En estas estructuras y asistidos por los propios arquitectos, los usuarios organizaron sus casas de manera individual como si de una vivienda unifamiliar aislada se tratara.

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Cada unidad por tanto, puede diseñarse de manera independiente dentro del marco constructivo formado por columnas, vigas y forjados de hormigón. La fachada y paredes interiores fueron excluidas de este sistema infraestructural, dotando al usuario de una gran flexibilidad para situar la fachada exterior y organizar la distribución interior. La estructura portante se realizó en hormigón armado, mientras que las unidades de vivienda se construyeron en madera como un sistema independiente. La diferenciación de estos dos sistemas constructivos con distinta vida útil, facilita que las reformas que han existido en cada vivienda a lo largo del tiempo no hayan afectado a la estructura colectiva.

Para la construcción de cada vivienda, los usuarios utilizaron materiales y componentes industrializados provenientes de distintos fabricantes y proveedores locales (una auténtica industrialización abierta), lo que permite la individualización de la fachada de cada vivienda de acuerdo a las posibilidades económicas y preferencias del usuario.

Proceso de participación. Diseño colaborativo.

El proceso de participación de Okohaus se alargó más de dos años debido principalmente a dos motivos. En primer lugar el retraso provocado por las renuncias de numerosos adjudicatarios durante el proceso de selección que, al conocer el carácter experimental del proyecto y el nivel de  implicación requerido en  el proceso participativo, prefirieron ceder su plaza a nuevos inquilinos.

Del mismo modo, el proceso participativo  fue especialmente complejo debido a la dificultad de conciliar las voluntades de los habitantes. Cada cambio que un usuario realizaba en su vivienda afectaba a las viviendas colindantes  que debían revisar sus propuestas y realizar los respectivos cambios.

Para tratar de agilizar el proceso y a petición de los propios usuarios, los arquitectos establecieron unas reglas de juego, buscando poner un orden y entender de una forma clara lo que se podía hacer o no en cada vivienda. Para algunos propietarios esto estaba bien, puesto que aclaraba sus inquietudes, pero para Frei Otto y Herman Kendel era algo a evitar -ya que suponía limitar la libertad que estaban ofreciendo-, por lo que los criterios propuestos fueron establecidos como sugerencias opcionales.

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Siguiendo estas recomendaciones y bajo el asesoramiento de los arquitectos, cada familia dibujó las plantas e incluso confeccionó maquetas sobre su vivienda ideal, que fueron llevadas a las reuniones con los arquitectos y el resto de usuarios para la puesta en común sobre  las estructuras colectivas, de forma que se pudiera generar una ilustración general del conjunto.  Al final, lo que determinó la configuración final de cada vivienda fue el mutuo acuerdo con los vecinos, de forma que previamente a la construcción, ningún diseño propuesto se podía dar por aprobado hasta que fuera autorizado por los propietarios de las viviendas contiguas, tanto laterales como superiores e inferiores.

Pese a que este proceso de diseño colaborativo fue lento y dificultoso, con un retraso considerable que lo hizo económicamente no rentable,  el resultado final fue un entorno construido con una gran variedad de viviendas, un medio habitable en el que arquitectura y naturaleza conviven en armonía, generando un ecosistema urbano de extraordinaria riqueza y diversidad.

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El proceso de autogestión y la diferenciación de estos dos niveles de control (la parte colectiva y la unidad de vivienda), ha permitido crear un sentimiento de comunidad muy fuerte, pero al mismo tiempo la satisfacción personal y apego de cada inquilino con su vivienda. Cada usuario respeta la privacidad del resto pero al mismo tiempo se mantiene un compromiso mutuo colectivo. Al finalizar la construcción, las partes implicadas no dudaron en valorar la experiencia como positiva pero del mismo modo coincidieron en reconocer lo extraordinario del proyecto y la dificultad  de repetir la experiencia.

Con Okohaus, la arquitectura abrió -como pocas veces antes- la puerta del diseño  a sus futuros habitantes, anteponiendo sus preferencias y requerimientos a los criterios estéticos, compositivos o formales. La arquitectura puede entenderse en este proyecto como la representación formal de una experiencia sociológica, que trató de conciliar y acomodar las aspiraciones de cada uno de los usuario finales.

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El resultado fue un sugerente a la vez que inusual collage de elementos, una composición a base de fragmentos  que representa a la colectividad. Acostumbrados a las envolventes tradicionales neutras que dotan de una imagen única representativa del conjunto, en este caso podemos afirmar que la fachada es una suma de individualidades e identidades, una forma de expresión de los deseos, anhelos y actividad de cada uno de los habitantes.

Okohaus sirve para evaluar las limitaciones y posibilidades de un proceso de diseño colaborativo llevado al extremo; el proyecto por un lado evidencia la dificultad de gestionar de una forma eficaz un proceso de este tipo, pero por otro muestra los valores potenciales que la verdadera participación  -aquella que se da en las mismas raíces del proyecto- fomenta.

 Notas.

1-     Extraido del documental Der Traum Vom Baumhaus. Dirigido por Beate Lendt, ximage, 2011.  Cita traducida al castellano por el autor.

Referencias y Fuentes.

Giménez, Jorge, Okohaus.Viviendas en el jardin. Tesina no publicada, Master Laboratorio de la Vivienda del Siglo XXI 2011.

Der Traum Vom Baumhaus. Documental dirigido por Beate Lendt, ximage, 2011.

Rincon, Patricia, ‘Ciudad y vivienda en el siglo XX en Alemania’, Urbanismos, 3, 176-183.

Agradecimientos. Quiero agradecer tanto a Jorge Giménez Arias  como a Beate Lendt su generosidad por la documentación facilitada sobre el proyecto, que ha sido fundamental para dotar de contenido a este post. Para una mayor información en relación a esta experiencia se recomienda la consulta de sendos trabajos de investigación citados.

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